Italia, el origen del éxito español

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Italia no es un rival cualquiera para la selección española. A través del combinado transalpino, La Roja superó fantasmas, quemó etapas y empezó a escribir las páginas más gloriosas de su historia. De hecho, las bases de la España que hoy conocemos se consolidaron en un partido frente a Italia, un 22 de junio de 2008. Ese día, el combinado nacional superó al transalpino en los cuartos de final de la Eurocopa de Austria y Suiza (hacía 24 años que no lograba el acceso a unas semifinales) y se liberó, en una tanda de penaltis épica, de los miedos, los complejos y el sentimiento de inferioridad.

Con un equipo compacto, un juego vistoso y futbolistas de la talla de Xavi Hernández, Andrés Iniesta, Iker Casillas, Sergio Ramos o Fernando Torres, entre otros, España presumió de ‘toque’, calidad y vigor ofensivo. Así se proclamó ganadora de aquella Eurocopa de 2008, del Mundial de 2010 y del torneo europeo del pasado verano, en el que Italia volvió a cruzarse, en un momento trascendental, en el camino de La Roja.

El combinado italiano se enfrentó a España en la final de Kiev del 1 de julio de 2012 y recibió cuatro goles en contra. Aquel resultado permitió a la selección española volver a hacer historia (ningún equipo nacional había encadenado jamás Eurocopa-Mundial-Eurocopa) y silenció las críticas que acusaban a España de un exceso de ‘centrocampismo’. La prensa italiana tachó el juego de La Roja de “masturbación táctica” (mucho toque y poco gol) antes de aquella final y tuvo que redimirse después, cuando doblegó a Italia ofreciendo su mejor versión en aquel torneo.

En esta Copa Confederaciones, la selección española ha ganado en profundidad y mordiente con respecto a la última Eurocopa. Y mantiene su confianza y sus ganas de seguir haciendo historia. Ahora, el objetivo es ganar un trofeo que no figura en sus vitrinas y volver a superar a Italia, que podría asumir, nuevamente, el rol de punto de inflexión. Superar al combinado transalpino generaría una final de auténtico infarto (Brasil-España) y acercaría a La Roja a un nuevo sueño. Para que éste pueda cumplirse, no obstante, España tendrá que superar a los Buffon, Pirlo, Chiellini, Montolivo y compañía.

El objetivo, pese al recuerdo del 4-0 de hace un año, no será fácil. Habrá que confiar en los reflejos de Iker Casillas, en el acierto de Fernando Torres (que apunta a ’9′ titular esta noche), en la magia de Andrés Iniesta, en el equilibrio de Xavi Hernández y en la consistencia de Sergio Ramos, entre otros. Sólo ellos pueden obrar otra noche histórica para una selección que, además de Italia, tendrá a otro ‘viejo’ conocido en las semifinales de hoy: Howard Webb.

El permisivo árbitro de la final del Mundial de 2010 (el que dejó sin castigo la ya famosa patada de De Jong a Xabi Alonso) controlará el partido que decidirá el nombre del acompañante de Brasil en Maracaná. Gane o pierda España, hay una consigna que quedará intacta: Italia fue y seguirá siendo el origen de la etapa más brillante del fútbol español.

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